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Respondiendo las preguntas

Si estuviéramos rediseñando el gobierno, sin estructuras o sistemas heredados para comenzar, ¿cómo sería y cuáles serían sus principales prioridades?

Sería basado en los servicios que provee al ciudadano. La prioridad sería disponer de plataformas que habiliten mejor entrega de servicios. Cada uno se retroalimenta para auto-evaluarse en su desempeño. Promueve eficiencias mediante sugerencias y aportaciones cívicas. Impulsa el trabajo donde quiera, con quien quiera.

Ej. No tendrías que llevar una factura de AEE o AAA para validar direcciones en ninguna gestión de gobierno estatal, municipal o sector privado. El Censo, Fema, 9-1-1, etc., todos se nutrirían de una plataforma de direcciones central. Habría un conector que provea para esta validación de manera digital.  Esto se requiere en decenas de trámites, por ejemplo, para llenar un formulario de FEMA o comprar un sello de residente en el Viejo San Juan.

  • ¿Cuál es la mayor brecha entre esa visión y el gobierno tal como es hoy?

Los silos, la fragmentación e incapacidad de interactuar de manera digital a nivel interagencial para facilitar el intercambio de información.  La falta de un ente central digital capaz de liderar los trabajos de manera holística. La pérdida de conocimiento institucional y dependencia de consultores externos.  La inversión desmedida en licenciamiento sobre conocimiento.

  • ¿Qué capacidades tendría que adquirir el gobierno para compensar esas brechas y qué estructuras y sistemas existentes tendría que abandonar?

Capacidad para diseñar y desarrollar servicios óptimos.  La estructura, el “buy-in” legislativo y la educación continua a estos fines.  Requiere poder interactuar con los ciudadanos de manera digital para lograr iteraciones de procesos redunden en mejor entrega.  Debe abandonar el modelo fracasado de licenciar tecnología que limita la habilidad de desarrollo y reformar el proceso de compras a uno más flexible, abierto y que compense por resultados.  Requiere pensar menos sobre “resolver problemas” y más sobre “mejorar la retroalimentación” en ambientes operacionales de servicio a ciudadanos.

  • ¿Cómo se comparan los esfuerzos actuales de transformación digital de nuestro gobierno con los cambios que identificamos en la pregunta anterior?

Miremos el resultado de nuestra respuesta manejando la solicitud del desempleo, el proceso de inscripción electoral, la migración de los emails en la UPR, el manejo de los datos de COVID-19, el proceso de llenar el Censo, la comunicación sobre averías eléctricas y la respuesta luego de María donde ni siquiera se podían procesar las reclamaciones de FEMA por falta de direcciones confiables. No hay capacidad de acceso y uso de datos que faciliten una respuesta digital efectiva. 

  • ¿Qué nuevas prioridades debemos establecer para que nuestra transformación digital pueda alinearse con nuestra visión general de mejorar el gobierno?

Hay que educar sobre gobernanza digital. Debe ser una prioridad promover la adopción del currículo de Teaching Public Service in the Digital Age para que cuente con acreditación universitaria y como educación continua a todo servidor público. Debería ser un requisito tomar talleres digitales para todo servidor público, incluyendo empleados de confianza. La junta debe asignar un presupuesto fijo a PRITS. El financiamiento no puede ser de manera “ad-hoc” o proporcionado sólo cuando los fondos estén disponibles para llevar a cabo un proyecto específico. Hay que reclutar nuevas plazas de trabajo para una nueva manera de desarrollar servicios con equipos diversos y multidisciplinarios trabajando a nivel interagencial con apoyo directo de equipos digitales dedicados. El Gobierno de Puerto Rico requiere de una nueva institución para servir en una nueva era.

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